No quería ir muy rapido, pero ya hemos ido muy rapido. No quería enamorarme. Pero ya me he enamorado. Éramos buenos amigos, y ahora... Ahora somos más. MEJORES amigos (o al menos tú eres mi mejor amigo). Y ahora no quiero que te eches para atrás, agobiado con lo que somos, con todo; conmigo, con tus sentimientos. No quiero que tengas miedo al compromiso. Que todo haya sido para nada. Que te acojones tú, ahora, conmigo, como me paso a mí hace tiempo, con otro. No me hagas el daño que le hice yo a él. Por favor. No lo hagas. No te asustes. Quédate.
O, si quieres, asústate conmigo. Podemos ser cobardes los dos. Cobardes juntos. Cobardes de la mano. Podemos fingir ser valientes, fingir que no nos da miedo que el otro tenga el poder de destrozarte con una palabra, o con una acción.
No me gusta darte este poder. Ni me imaginaba que fuera a darte tanto de mí. Empezamos con tú al 100% y yo al 50%. Los dos sabíamos que ponías más de tu parte. Pero ahora... Siento que los papeles se han intercambiado. Que sudas. Que te vas a olvidar de mi. Y no quiero. Yo veo un para siempre. ¿Eso está mal? ¿Me vas a hacer daño? Tengo miedo pero he confiado en ti.
¿Y si pasa? ¿Y si me destrozas? ¿Me acordaré de ti como me acuerdo de Él, del niño al que yo hice daño? Puede ser. Pero esta vez mis recuerdos no traerán consigo las mariposas de culpabilidad. Ni las dudas del "y si...", porque el que habrá herido, el que habrá tocado y hundido habrás sido tú.
Pero...
....Igual no.
Solo te pido que por favor no te asustes.
Don't freak out, como dirías tú.
Sé valiente.
Por favor.
Que eres mi preferido.
Y te necesito.
Te quiero.
Échale huevos. Por favor.
Don't give up on us.