viernes, 26 de diciembre de 2014

Valiente se hace, no se nace

Me da miedo que te asustes.

No quería ir muy rapido, pero ya hemos ido muy rapido. No quería enamorarme. Pero ya me he enamorado. Éramos buenos amigos, y ahora... Ahora somos más. MEJORES amigos (o al menos tú eres mi mejor amigo). Y ahora no quiero que te eches para atrás, agobiado con lo que somos, con todo; conmigo, con tus sentimientos. No quiero que tengas miedo al compromiso. Que todo haya sido para nada. Que te acojones tú, ahora, conmigo, como me paso a mí hace tiempo, con otro. No me hagas el daño que le hice yo a él. Por favor. No lo hagas. No te asustes.  Quédate.

O, si quieres, asústate conmigo. Podemos ser cobardes los dos. Cobardes juntos. Cobardes de la mano. Podemos fingir ser valientes, fingir que no nos da miedo que el otro tenga el poder de destrozarte con una palabra, o con una  acción.

No me gusta darte este poder. Ni me imaginaba que fuera a darte tanto de mí. Empezamos con tú al 100% y yo al 50%. Los dos sabíamos que ponías más de tu parte. Pero ahora... Siento que los papeles se han intercambiado. Que sudas. Que te vas a olvidar de mi. Y no quiero. Yo veo un para siempre. ¿Eso está mal? ¿Me vas a hacer daño? Tengo miedo pero he confiado en ti.

¿Y si pasa? ¿Y si me destrozas? ¿Me acordaré de ti como me acuerdo de Él, del niño al que yo hice daño? Puede ser. Pero esta vez mis recuerdos no traerán consigo las mariposas de culpabilidad. Ni las dudas del "y si...", porque el que habrá herido, el que habrá tocado y hundido habrás sido tú.

Pero...
                     ....Igual no.

Solo te pido que por favor no te asustes.
Don't freak out, como dirías tú.

Sé valiente.
Por favor.
Que eres mi preferido.
Y te necesito.

Te quiero.
Échale huevos. Por favor.

Don't give up on us.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Soñaré

"Como dijo aquel genio, esta vida es un sueño"

Voy mejor. Soy feliz. Sigo sin saber si hago bien, o si hago mal. Pero a día de hoy soy capaz de mirarme a la cara, así que mal del todo no puedo estar obrando. ¿Estaré subiendo la montaña? Puede ser.

Debe ser.

Igual no subo en linea recta pero yo creo que me alejo del valle y me acerco a donde ya empieza a haber pendiente.


jueves, 16 de octubre de 2014

La vida es una cordillera

Llevo sentada delante de la pantalla del ordenador más de una hora. Quiero escribir. Necesito escribir. Tengo que desahogarme y dejar claro todo lo que pasa por mi cabeza, todo lo que estoy evitando.

Pero me doy cuenta de que no sé.

Me da miedo escribir, juzgarme a mí misma al poner todo sobre papel. No quiero hacer frente a mis errores. No quiero reconocer lo mal que estoy haciendo todo. Peor aún, no quiero darme cuenta de que sé perfectamente lo que tendría que estar haciendo ahora mismo. 

Si la vida es una serie de montañas, podría decirse que ahora mismo estoy descendiendo de un gran pico, a punto de llegar a un valle. Estoy abajo, muy lejos de la cima; he tocado fondo. Pero aun puedo liarla un poco más, aún no he llegado al punto más profundo del valle. Aún tengo amigos. Aún. Por ahora. Todavía. El problema es que no recuerdo cómo subir la montaña. No sé si es que mis músculos ya no tienen fuerza, si he perdido el mapa, o si no quiero sufrir las cuestas arriba y prefiero dejarme caer cuesta abajo, pero por alguna razón cada vez veo la siguiente cima más alejada.


Y esto es un problema. Veo como mi vida cae, como está en un torbellino, en un descontrol. Lo veo. Y lo ignoro. Intento arreglarlo buscando apoyos: un árbol por aquí, un caminante por allí (y otro, y otro), pero solo aguantan un rato antes de convertirse en peso muerto. Al árbol se le caen las ramas, el caminante se pierde, se queda sin fuerzas o me cansa su compañía. 

Y entonces es cuando me doy cuenta de que tengo que volver a aprender a subir montañas sola, porque si no me quedare abajo. Pero no lo intento hacer. Me dan miedo las consecuencias, me da miedo perderme entre los arboles, llenarme de picaduras de malas víboras y tener que pasar las noches sola acampando antes de llegar. Me da miedo encontrarme con otros montañeros por el camino, por si me llevan por la senda equivocada, o me convencen de que abajo hace mejor tiempo. Me da más miedo encontrarme con el montañero que me sepa llevar hasta la cima, por si se me olvida como subir otra vez. Debería superar el miedo. Pero soy una cobarde y seguiré bajando hasta que vea lo profundo que es el valle, con un caminante no tan nuevo esta vez. Seguiré bajando hasta que se me rompa el zapato, o tenga tanto calor que no tendré más remedio que ir hacia arriba, hacia el viento fresco y el aire limpio.

Aunque puede que para entonces esté nevando, y ya no pueda subir a la cima aunque quiera.